Historia de una fotografía

Hoy os traemos una pequeña previsualización del reportaje de boda de Davinia e Higinio pero en especial os queremos contar la historia de una fotografía en concreto, de cómo realizamos esta curiosa foto, de cómo se nos ocurrió, qué pensamos y todo su desarrollo. Es posible que os suene esta bonita pareja porque les hicimos una sesión de preboda muy navideña en plena plaza del Ayuntamiento de Valencia. Ahora os mostramos un poco de su gran día, pero shhh que ellos todavía no han visto nada.

 

 

Todo empezó cuando nos enteramos de que Higinio y Davinia se iban a preparar juntos en la misma casa, algo que jamás habíamos vivido con unos novios. Sí que iban a despertarse y verse por la mañana, pero a la hora de vestirse, lo harían por separado cada uno en una habitación. Así que nosotros pensamos en vendarles los ojos y hacerles algunas fotografías juntos antes de la ceremonia, así no se rompería la tradición de que no se deben ver vestidos antes de casarse.

Para la elección de los pañuelos que les cubriría los ojos, estuvimos pensando en qué colores escoger y cuáles combinarían mejor. Sabíamos que Higinio iba a tener algún detalle naranja en su traje por lo que nos decantamos por este color y buscamos su complementario ¡el azul! Buscamos varios tonos hasta que encontramos el que pensamos que quedaría muy bien con el tono que habíamos escogido del naranja. Una vez en casa de la pareja, descubrimos que Davinia también se había preparado unos detalles con este color, sus zapatos serían naranjas y su tocado era de la misma tela que su calzado, misma tela que el pañuelo de Higinio. ¡Qué pareja más complementaria!

 

 

Una vez realizadas las fotografías individuales de cada uno, les vendamos los ojos y les acercamos juntos, parecía como aquel juego llamado Marco Polo en el que te acercabas a la persona escuchando su voz. Fue muy emotivo cuando se cogieron de la mano pero no podían verse, ambos no paraban de reírse y los intentos de darse un beso fueron muy divertidos.

 

Luego los tuvimos que separar ¡pero tranquilos! Que en menos de una hora ya estarían de nuevo juntos en la iglesia dándose el sí quiero, y esta vez: mirándose a los ojos.

¡Vivan los novios!

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